LOS RETOS PENDIENTES TRAS EL 17-O
“Estamos muy atentos a la calle porque fue la voz de la calle la que nos dio la mayoría y con esa mayoría estamos gobernando”. (M. Teresa Fernández de la Vega, Vicepresidenta del Gobierno, el 1 de marzo de 2006).
Es oportuno recordarle al Gobierno frases como ésta, porque uno es esclavo de sus palabras. Hoy, el Presidente que afirmó no querer ejercer su mandato de espaldas al pueblo tiene que retratarse y mostrar si está dispuesto a escuchar el clamor que esta tarde ha hecho temblar las calles de Madrid.
Probablemente se ha pasado del millón de personas. Algunos han aventurado, incluso, que se han alcanzado los dos millones... ¿Qué más da? Hay un momento en que las multitudes se miden por “mogollones”. Lo que ha llenado las calles de Madrid este sábado ha sido un “mogollón” de personas, una muchedumbre incontable.
Aunque muchos medios se hayan empeñado en buscar a los políticos entre la gente, quienes se han manifestado no han sido los políticos. Aunque otros hayan salido a la calle con su cámara en mano, a la busca de curas y monjas, y los hayan encontrado, quienes se han manifestado no han sido los curas, ni las monjas. Los manifestantes de hoy han sido familias: mamá, papá, los niños y hasta el abuelo. Muchas familias, “mogollón” de familias que gritaban que les gusta vivir, y que quieren que quienes aún no pueden defenderse, porque no han nacido, vean amparado su derecho a disfrutar también de la vida. Si ésta no es la voz de la calle... ¿cuál es?
Lógicamente, para quienes nos hemos comprometido -cada uno desde nuestro sitio- en luchar por el derecho a vivir de los no nacidos hoy es un día de euforia; el grito a favor de la vida llena las calles. Pero el entusiasmo no debe apartarnos de la realidad. Podemos suponer que el Gobierno va a ignorar el clamor que ha llenado Madrid, y que el proyecto de Ley que convierte el aborto en un derecho saldrá adelante, como estaba previsto. Conforme escribo estas líneas, recibo la llamada de Sonsoles Alonso, la portavoz de Ginecólogos por el Derecho a Vivir, que acaba de salir de la manifestación, y he sentido la misma ráfaga de alegre realismo: “la batalla se vencerá o no” -me dice- “pero la guerra, al final, está ganada”. Lo creo de verdad.
Sin embargo, todo parece indicar que el camino será largo. Hoy se ha conseguido mucho, porque se ha hecho saltar en mil pedazos la vergüenza que a muchos les impedía gritar a las claras su palabra en favor de la vida. Pero aún queda un largo trecho por recorrer, y, desde luego, muchos complejos que vencer.
Queda por ganar otra batalla que se me antoja crucial: la batalla del lenguaje. A lo largo de esta semana, he escuchado decenas de tertulias, en radio y televisión, en las que se debatía sobre el aborto. A ninguno de los participantes que defendían el derecho a la vida le he escuchado emplear el verbo “matar”; incluso se han tentado las comisuras de los labios antes de emplear la palabra “abortar”. Algunos de ellos -los menos- han llegado a utilizar la falaz expresión “interrupción del embarazo”. Otros -los más- han recurrido a expresiones del tipo “no seguir adelante con el embarazo”, “no tener el niño”, “terminar su embarazo de forma traumática”... Eso es lo que yo llamo “complejos”: “no hablemos muy fuerte, para que no se nos echen encima”. Al final, hemos aceptado jugar esta partida con las cartas que los defensores del derecho al aborto han trucado cuidadosamente. Y, así, la partida se vuelve imposible. Es hora de romper esas cartas de una vez por todas y empezar a llamar a las cosas por su verdadero nombre: cuando una mujer acude a una clínica abortista, no va a “no seguir adelante”; va, sencillamente, a que maten a su hijo. En muchos casos, incluso, a que lo descuarticen. Y no estoy exagerando lo más mínimo. Es que se llama así, y así debemos llamarlo. Cuando alguien dice -recurriendo a un argumento que se está poniendo de moda- que él, personalmente, no está a favor del aborto, pero cree que no se debe impedir a las jóvenes que “interrumpan su embarazo” porque se trata de una cuestión de moral personal, hay que responder sin complejos: “de modo que usted cree que no se debe prohibir matar a los niños... ¿Y por qué vamos a prohibir, entonces, matar a los adultos? ¿No será también cuestión de moral personal?”. No he escuchado a nadie responder así. Y quizá sea por miedo a que el aludido se eche encima del contertulio gritando: “¡No saque las cosas de quicio!”. Pero la verdad es que ese lenguaje es su quicio: acabar traumáticamente con la vida de un niño no nacido, en ocasiones incluso descuartizándolo, se llama “matar”. En aras de la pureza del lenguaje, evitaré la palabra “genocidio”, que tiene connotaciones étnicas, pero sí podemos usar la palabra “masacre”, que define el homicidio masivo. ¿No es eso el aborto?
Por tanto, y en resumen: hoy se ha logrado mucho, pero hay que seguir derribando murallas y dinamitando complejos. La guerra -como dice Sonsoles Alonso- está ganada, pero aún tenemos que vencer varias batallas, algunas contra nosotros mismos.
José-Fernando Rey Ballesteros
(Publicado en www.analisisdigital.com el 17 de octubre de 2009)

Octubre 17th, 2009 at 10:55 pm
Sinceramente,D.Fernando, no comparto con usted,ni con Sonsoles, la pizca de esperanza de la que habla. No creo que esto sirva absolutamente para nada. Ya lo ha dicho nuestra querida ministra.http://www.libertaddigital.com/sociedad/aido-los-mismos-esloganes-de-hace-25-anos-1276373451/
Por lo demás,tampoco la esperanza de que las cosas cambien si algun dia ganase el PP. ¿O acaso usted la tiene?
Octubre 17th, 2009 at 11:20 pm
No creo que esa victoria la traiga el PP. El PP introdujo en España la píldora del día después, bajo el mandato de Aznar. El PP “regaló” a Bernat Soria 30.000 embriones congelados, es decir, niños congelados, para que experimentase a placer, y eso lo hizo la ministra de Sanidad, Ana Pastor. tanto Aznar como Ana Pastor estaban hoy en la manifestación, lo cual me produce erisipela.
No. No será el PP; al menos, no será este PP. Pero, al final, la verdad se impondrá. Seguro. Que lo veamos ya es otra cosa.
Octubre 19th, 2009 at 8:28 am
Según iba a la manifestación, me crucé con una pareja joven. Ella le dijo a él: ‘Pero qué es toda esta gente?’. El respondió: ‘es una manifestación del movimiento católico’. Pues eso, la batalla del lenguaje. Al pan, pan y al vino, vino. Y cierto que había curas y grupos de monjas cantando, y estudiantes, y jóvenes y todo tipo de personas que decimos no al asesinato de inocentes, que queremos que se pongan los medios para proteger su derecho a la vida.
El 25-M se podía andar por el Paseo del Prado y el entorno de Neptuno. El sábado, no. Una vez pasada la doble pancarta de la manifestación (Cada vida importa y Mujeres contra el aborto), podíamos sumarnos por el lado de la calle por donde bajaba la manifestación, pero era casi imposible moverse. Felicito a los organizadores, que animaron toda la tarde con buenas canciones, mensajes y testimonios desde el escenario, el pancartón morado que daba la vuelta a la Cibeles y, sobretodo, la alegría de ver tantos rostros desconocidos y contentos. Que yo sepa no hubo ningún incidente por el carácter propositivo y positivo de los lemas, los cánticos, etc.
Octubre 20th, 2009 at 1:01 pm
Delicado asunto este,
Pues mucho me temo que igual que fuimos a la guerra de Irak, iremos a la nueva ley del aborto, y es que en esto de la lucha por la vida, parece que algunos se han empeñado en tener el monopolio, y son los de siempre, los políticos. Si en una encuesta el 90% dice no a la guerra o no al aborto (vamos SI a la vida) ¿porque no se hacen referéndum?, pues esta claro porque el referéndum resta poder a la nueva nobleza establecida, (léase pp,psoe,pnv o lo que se quiera),
Y coincido en el articulo que Dejar de llamar las cosas por su nombre es el primer paso para ignorar al pueblo, aborto es interrupción, y yo he llegado a oir “prevención del embarazo!!!”… así mismo las guerras son “misiones de paz” o misiones preventivas…
Y puestos a jugar con las palabras, para mi, el robo es el peor pecado, el que mata roba la vida, y esta gente esta robando la vida a mucha gente que espera su oportunidad de vivir, roba la libertad al pueblo que se ve privada de su derecho a elegir (democracia ¿donde?), y por robar robán hasta las gallinas de su madre si les dejan…. y yo les voy a robar el voto a todos ellos, porque mal que me pese no pienso votar a nadie en las proximas elecciones,
En fin, que se me calientan los cascos … ;O)
Octubre 20th, 2009 at 4:37 pm
Por el bien de la causa, espero que no haya ningún tipo de paralelismo entre aquellas movilizaciones del “no a la guerra” con la del pasado sábado en defensa de la vida. Porque si no, apañados vamos. Quien quiera réditos políticos, que se busque causas menos nobles, por favor.
Octubre 28th, 2009 at 7:42 pm
Vista la manifestación casi 15 días después yo sigo creyendo, de alguna forma, lo mismo que Sonsoles. Algo ha cambiado y los medios no han podido evitar reflejarlo. El País asume que el debate que daban por cerrado no van a poder cerrarlo con una parte significativa de la sociedad. La imagen vital, joven y positiva es desconcertante para ellos y no saben como reaccionar frente a ella, prefieren retocarla, pero eso es algo que no dura mucho tiempo. Hemos ganado la batalla de la imagen, también la de las razones. Las encuestas son sorprendentes; no han conseguido que la gente acepte el aborto como algo normal y son mayoría los que tampoco aceptan la ley.
Sí, la ley saldrá, los magistrados del TC prevaricarán y la darán de paso; pero algún día el aborto será socialmente inceptable. La batalla va a ser larga, no hay que aceptar cerrar nunca el debate, y cada año hay que organizar campañas de educación y concienciación, y habrá que pelear vidas frente a los abortorios, e ir convenciendo una a una a cada persona con información y apelando luego a su conciencia. No es tan importante la ley -pocas muertes más puede sumar por si misma- como el rechazo social del aborto, la conciencia de obrar mal por parte de quienes se lo plantean. Hay que seguir y aprovechar la brecha en el cerco.